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BANCARSE LA CAMISETA (un relato de pasión, fútbol y Coaching, por Inés Jiménez)

Natalia SarroNatalia Sarro

En el post nro 28 de mi Desafío Creativo no estoy sola. Hoy por suerte me acompaña una querida blogger invitada.

Tiene 30 años, es española y ama el fútbol.  Por momentos ácida, pero siempre inteligente y divertida. Ella conoce el olor de Madrid. Y el café humeante de los bares porteños, porque sabe lo que es vivir al ritmo frenético de Buenos Aires. Ahora hace su magia en Brasil, país que la ve aprender portugués y crecer a pasos agigantados en una empresa multinacional.

Nos conocimos en su última visita a Argentina.  Desde entonces, nos encontramos via Skype cada 15 días  (ella desde San Pablo, yo desde Buenos Aires). Me eligió como su Coach para acompañarla en el proceso de convertirse en la mejor versión de sí misma.

En uno de nuestros tantos intercambios, me mostró sus escritos, y supe que su talento para contar historias tenía que llegar a toda la comunidad de Inspiramundo.   No se pierdan a continuación el inspirador relato de Inés Jimenez, con pizcas de fútbol, algo de humor y mucho de reconciliación consigo misma.

Al final de este post, recuerden dejarle a Inés sus comentarios, aplausos y buena energía. Se lo merece.

¡Hablen fuerte así llega hasta San Pablo!

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BANCARSE LA CAMISETA

por Inés Jimenez 

(Contacto: ines.jimenezj@gmail.com)

Bancarse el dorsal 2 - Inspiramundo

Imagen: RTVE

El fútbol de Guardiola me pilló muy joven, o quizá simplemente desprevenida. El caso es que no tengo grandes recuerdos de partidos suyos. Sé, por supuesto, que ha marcado una época en el fútbol: en todos los equipos en los que militó y, más especialmente, en la selección española (con la que ganó un oro olímpico) y en el Fútbol Club Barcelona, el equipo de sus amores.

Los medios siempre hablaron de Xavi como el recambio natural de Guardiola. De Cesc como el recambio natural de Xavi. Y de Iniesta como el futbolista que destronaría a todos.

Siempre quise ser Xavi. Dentro del campo (jugué algo más de dos años en un equipo de fútbol femenino) y fuera. Me parece un líder, un visionario, un gentleman, la extensión del entrenador en el césped. Un tipo humilde que reparte suerte en forma de fútbol, un trabajador nato con superpoderes en lo futbolístico. Alguien que se ha ganado con su trabajo y talento la jerarquía que ostenta.

En este equipo intenté (aunque no siempre conseguí) que cada persona que jugaba en el equipo encontrase la satisfacción personal (llenar el ego), que cada una de ellas se sintiera importante y a gusto, que en conjunto remáramos hacia el mismo objetivo (disfrutar jugando, ganar alguna vez).

Que el fútbol no fuera un instrumento que nos sirviera para ser felices, sino la felicidad en sí misma.

Imagen: Ines Jimenez

Imagen: Ines Jimenez

Por supuesto, nunca fui Xavi. Ni por fútbol (era malísima) ni por jerarquía. Cuando conseguí manipular la votación para evitar ser elegida capitana me di cuenta de que evitaba que me dieran “los galones” (aunque en la práctica hacía tiempo que los llevaba). Actuaba en el equipo como Xavi, pero sin “sello”, sin bastón de mando.

Tenía un jefe que siempre me llamaba Busquets. Yo odiaba eso. Consideraba a Sergio Busquets un tipo que “había tenido suerte” y que hacía un fútbol “consecuencia”, no un fútbol “causa”. Un quitanieves, un jugador que pasaba desapercibido y del que solo se tenían noticias cuando simulaba faltas o hacía enfadar a los rivales. Alguien sin superpoderes. Un tipo que estaba porque “no había otro”. Qué equivocada estaba.

Hace tres meses escribí a Natalia.

Venía leyendo su blog hacía aproximadamente un año y me gustaba mucho: siempre encontraba en sus posts alguna pequeña inspiración. El caso es que le escribí y le dije “Hola Natalia, creo que necesito coaching” (no sabía para qué, pero sentía que lo necesitaba). Las primeras charlas fueron desordenadas. Me costó identificar qué necesitaba trabajar (aunque sospecho que Natalia lo vio desde el primer día). Partimos de la preparación de una conversación y fuimos escarbando un poco. Hay días que cierro el Skype algo traumatizada, incluso enfadada. Otros, aliviada y a punto de llorar. Pero siempre con ganas de seguir inmersa en este proceso.

Todo el mundo busca itinerarios por donde progresar. Con Natalia estoy aprendiendo a reconciliarme con el Busquets que llevo dentro (que es bien diferente al que he comentado, mis prejuicios me impedían verlo), a hacerme cargo de ser Busquets, en el camino de permitirme serlo.

El Busquets que no es Xavi, si no Busquets. Con el Busquets que ya no es solo consecuencia en el fútbol, si no causa. Que no es ya más “el hijo de”, sino que es él mismo: Sergio Busquets. Que busca significarse en la cancha. El futbolista Batman (sin poderes estratosféricos, pero todoterreno y comprometido). El jugador que reconoce sus galones aunque nadie se los ha puesto; y que cuando se los pongan, heredero universal de Guardiola, seguirá siendo el mismo de siempre, el jugador al que apasiona ayudar a sus compañeros, arruinar el juego del contrario, jugar entre líneas, que se crece ante la adversidad, que ha asumido de forma natural la creciente responsabilidad, que es feliz inventando fútbol en el centrocampismo sin roles del Barcelona, que pasa desapercibido pero es visible, el mediocentro total.

El que juega, es verdad, porque “no hay otro”. Porque no hay otro como él.

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Licenciada en Psicología. Coach de Pasión, Carrera & Creatividad. Escritora Nómada. Contacto: natalia@inspiramundo.com

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