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IMPERFECTOS, CONECTADOS Y SUFICIENTES: LA VUELTA A LA VULNERABILIDAD

Natalia SarroNatalia Sarro

No me interesa saber qué planetas están cuadrando tu luna,
quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena,
si has estado abierto a las traiciones de la vida
o te has vuelto marchito y cerrado por miedo a más dolor.

– KHALIL GIBRÁN.

Robert downey Jr

Imagen: Imgur

Vamos por partes. Podría esperar días y escribir este post desde una emoción más calma, de domingo por la tarde, con el temple de la viejita que recuerda sus años mozos desde una silla mecedora. Pero no. Hoy elijo escribir en caliente, con cero perspectiva, con una pizca de bronca y  mucha entraña. Voy a ser la Tana Ferro de los blogs.

La cosa fue así: toda mi vida subestimé el enojo. Siempre creí que era un sentimiento malo, ruin e inútil. Que las personas inteligentes y maduras no debemos enojarnos.  

Pero quiero contarles que ayer, por primera vez en mi vida, me di cuenta de que enojarse está buenísimo. Qué digo… enojarse es sublime. Que pocas cosas son tan saludables como expresar tu enojo a la persona indicada, en el momento adecuado y con la intensidad justa. Que a veces necesitamos enojarnos para poner límites claros. Que cuando ponés límites claros, estás diciendo “hasta acá». Que los límites enseñan, ordenan y devuelven a cada cosa y persona a su lugar. Que solo donde hay orden, puede surgir el amor, como dice Bert Hellinger. Que hacer berrinches es asunto de niños y que agredir físicamente es cosa de cobardes. Pero enojarse, y saber comunicar tu enojo con criterio, fundamento y cuidado por el otro,  eso es bien de adultos.

Y si hay algo que me enoja es la falta de vulnerabilidad.

Los que leen Inspiramundo saben que este es un tema recurrente en mi blog. En otro post  hablé de la vulnerabilidad del Coach/ Psicólogo como factor clave para poder acompañar mejor en nuestra profesión.

¿Y por qué vuelvo a la carga con la vulnerabilidad?   Por 3 motivos (más uno que es muy mío):

1-  NO CONFUNDAS VULNERABILIDAD CON DEBILIDAD

Brené Brown, investigadora estadounidense, lleva más de 15 años explorando la ciencia de la vulnerabilidad, la culpa y la vergüenza. Sus libros y conferencias han logrado alcance mundial (guardate para ver más tarde su genial charla TED «El poder de la vulnerabilidad») Tal como ella lo explica, «vulnerabilidad» procede de la palabra latina vulnerare, que significa “herir”. Ser vulnerable es ser susceptible de ser herido, atacado o perjudicado. Por el contrario, debilidad es la “incapacidad de resistir a un ataque o herida”. ¿Comprendés la diferencia? Paradójicamente,  la debilidad deriva de la falta de vulnerabilidad. Cuando no reconocemos de qué forma y dónde somos sensibles, corremos más riesgo de que nos hieran.

Y dejame contarte algo más. A través de una de sus investigaciones, Brown pidió a un grupo de personas que den ejemplos de qué significa ser vulnerables. Estas fueron algunas de las respuestas:

– Pedir ayuda

– Probar algo nuevo

– Decir no

– Enamorarme

– Montar mi propio negocio

– Admitir que tengo miedo

– Pedir perdón

– Esperar los resultados de la biopsia.

Repasá esta lista, y recordate a vos mismo en alguna de esas situaciones. ¿Realmente creés que quienes se animen a hacer cualquiera de estas acciones son personas frágiles y débiles? O, por el contrario, son personas valientes, responsables y comprometidas que se dejaron ver?

2-     LA FALTA DE VULNERABILIDAD TE ANESTESIA

Dr House

Imagen: Pinterest

Muchos de nosotros estamos habituados a ocultar nuestras emociones para no sentirnos expuestos. El mito de la fragilidad sentencia: “si demostrás lo que sentís,  serás percibido como frágil e indefenso”. Los padres le dicen a sus hijos varones: “No seas gallina, no llores en público, ¿qué van a pensar de vos?”. Y yo creo que todo lo que vamos a pensar es que el pobre crío tuvo la suerte de nacer humano. Por eso llora, porque siente y lo expresa saludablemente. Algo que nos surge tan natural de niños, y que tan tristemente anestesiamos como adultos.

Brown lo dice clarito. Vulnerabilidad es “ incertidumbre, riesgo y exposición emocional. Es la esencia de todas las emociones y sentimientos.  Creer que ser vulnerable equivale a ser débil es creer que sentir equivale a ser débil.” Y agrega: “lejos de ser una coraza efectiva, la ilusión de invulnerabilidad sabotea la propia respuesta que habría proporcionado verdadera protección”.

Sepámoslo:  negar nuestra vulnerabilidad no es gratis. Las emociones no expresadas actúan como una olla a presión que tarde o temprano se las arreglará para explotar, haciendo síntoma en el cuerpo o desestructurando nuestra psiquis. ¿Estás dispuesto a anestesiarte y sufrir las consecuencias?

 

3-     SIN VULNERABILIDAD, NO HAY CONEXIÓN POSIBLE

No me cabe duda. Miles de parejas, familias y empresas dejarían de disolverse cada año si aprendiéramos que la vulnerabilidad es la fuente de conexión real con los demás. Nunca somos más vulnerables que cuando amamos.  Todo vínculo humano se basa en la reciprocidad: hace falta confianza y entrega para ser vulnerables. Y hace falta ser vulnerables para confiar y entregarse.

Insisto en que escuches a  Brene Brown, porque su claridad es maravillosa. “La vulnerabilidad es valor en ti, pero incompetencia en mí”, afirma En otras palabras, nos encanta ver la verdad desnuda y una actitud abierta en otros, pero ¿estamos realmente dispuestos a que los demás la vean en nosotros mismos? Yo creo que no. Morimos de vergüenza, porque nos aterra que nuestra verdad no sea suficiente, que lo que ofrecemos no sea suficiente. No queremos que vean nuestros dolores e imperfecciones. .¿Quién nos aceptaría si detectaran todas estas fallas que tenemos?  Entonces callamos, distorsionamos, controlamos, creamos un personaje y buscamos impresionar. Nuestras palabras se vuelven frías, distantes y filosas, y nos convertimos en bisturí del cirujano ahí donde solo se nos pedía ser abrazo tierno.

¿No lo ves? Por miedo a desconectarnos, paradójicamente nos desconectamos de nosotros mismos y de toda ese gente que nos amaría justamente por nuestra más humana vulnerabilidad, no por la máscara. ¿Quién es capaz de vender un personaje por mucho tiempo? Y peor aún, ¿quién va a perder el tiempo amando a alguien que no existe?


Amo las palabras del poeta y novelista libanés Khalil Gibrán:

Quiero saber si puedes vivir con fallos tuyos y míos

y todavía pararte en la orilla del lago y gritar a la luna llena plateada.

No me interesa saber quién eres, ni por qué estás aquí.

Quiero saber si puedes estar en el centro del fuego conmigo sin encogerte.

 

4-     TU FALTA DE VULNERABILIDAD ME DUELE

Sí. He aquí  mi motivo más egoísta.  Escribo esto porque hace poco experimenté las consecuencias de estar cerca de alguien a quien le están faltando varios abrazos. Y eso me enojó y me dolió. Escribo esto porque me dejé ver, y eso me hizo vulnerable, pero no débil. Me sentí expuesta, pero no desnuda. Escribo esto desde la mayor de mis vulnerabilidades, desde toda mi imperfección, que es el centro de mi propia fuerza.  Escribo porque soy suficiente y porque sigo creyendo que, a pesar de todo, la vulnerabilidad es el camino.

Y si  no soy capaz de convertir una herida profunda en aprendizaje, ¿de qué me sirve la cicatriz?

No sé vos. Pero yo me quedo con las palabras de Brown cuando dice:

«La vulnerabilidad es la gran apuesta de la vida.

Es la propia vida que te pregunta:

¿estás totalmente implicado?»

Fuente: Pinterest

Imagen: Pinterest

Licenciada en Psicología. Coach de Pasión, Carrera & Creatividad. Escritora Nómada. Contacto: natalia@inspiramundo.com

Comentarios 5
  • Sol Iametti
    Publicado en

    Sol Iametti Sol Iametti

    Responder Autor

    excelente, excelente, excelente… y compartido 🙂


  • Julieta
    Publicado en

    Julieta Julieta

    Responder Autor

    ah que importante… acabo de leer de un tirón, en 20 horas de buses, el cuaderno de maya, de isabel allende, y es todo acerca de la vulnerabilidad. te comparto naty, gracias!


  • flor
    Publicado en

    flor flor

    Responder Autor

    me encantó! Gracias por compartirlo