Inspiramundo
Inspiramundo

Coaching

octubre 2017
L M X J V S D
« Jun    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  

Categorías


Inspiramundo

Y A LAS COACHES Y PSICÓLOGAS… ¿QUIÉN NOS CUIDA?

Natalia SarroNatalia Sarro

Lo tengo clarísimo.

Una de las cosas que siempre me costó fue cuidarme.
Desde que me recibí de Psicóloga hace 10 años, a la hora de trabajar lo mío fue una mezcla de omnipotencia despiadada con toques de arquetipo de Salvadora.
Tanto en mis trabajos en Recursos Humanos como en el mundo clínico, por años aspiré al paradigma de la profesional archiproductiva. La Heroína que no se permitía despeinarse. La Soldado Full Time que lleva 23 horas en su puesto – oficina o en su puesto – consultorio, y que le ladra a todo el que quiera mandarla a descansar.

Y dejame decirte: en este barco del autoflagelo cuento con excelente compañía.
Hay un gremio entero de nosotras contándonos el mismo cuento.

Y es que hay una confusión esencial con la que convivimos los Coaches, Psicólogos y muchos de los que trabajamos acompañando a los que sufren.

Que en eso de cuidar a otro se nos tiene que ir la vida.


Que aunque estemos sobrepasadas de trabajo, debería haber un espacio más en la agenda para atender otra consulta.


Que hay que sacrificarse por el bienestar del otro.


Que hay que poder con todos los casos. Siempre.


Que mejor no durmamos una horita más, ni se nos ocurra apagar la compu aunque llevemos 12 horas sentadas, ni nos tomemos la tarde libre para descansar sin culpas en un parque con un libro.


¿Por qué? Es obvio, mujeres.

Porque a nosotras… alguien seguro nos necesita: incluso más de los que nuestros cuerpos agotados y sobreexigidos nos necesitan a nosotras.
(Está clarísimo: nos encanta sentirnos Wonder Women imprescindibles.)


Y es que estamos convencidas de que gracias a nuestra escucha empática y archisalvadora, ese consultante o paciente ahora sí va a poder transitar sus duelos, conseguir un trabajo más feliz o atravesar más entero las noches de su alma.

Entonces la pregunta que nos hago es…


A nosotras ¿quién nos cuida?


A nuestros hijos, ¿quién los va a llevar a la calesita?


A las plantas de nuestro jardín, ¿quién las riega?


Nuestras parejas, ¿con quién se supone que van a tener sexo?


A nuestros cuerpos que envejecen sin pedirnos permiso, ¿cuándo vamos a llevarlo a correr o bailar o dorarse al sol?


Si nos la pasamos produciendo resultados, ¿en qué momento del día vamos a producir poesía, silencio… o no sé, algo que se parezca a la magia?

Colega: si estás leyendo esto, no te deseo que tengas más trabajo ni más éxito.

Mejor, te deseo que te cuides un cachito más.
Que te regales esa tarde libre de mirar a las hormigas en el patio.
Que hagas ese viaje divertido con tus amigas.
Que te regales ese postergado taller de Mandalas, o Macramé o lo que sea.
No te imaginás el grandísimo favor que le harás a tus consultantes, cuando te vean llegar a la mañana siguiente con ese insospechado brillo en los ojos. Será imposible de ocultar: has amado el momento y eso se nota.

Si los Coaches y Terapeutas pregonamos que los demás necesitan cuidarse, ojalá empecemos por cuidar primero el hogar que somos.
A la casa viva de mujer que hemos deshabitado.
Al cuerpo en el que estamos envasadas, para que no enferme.
A la humana vulnerable que vive dentro nuestro, tan merecedora de cariño, respeto y descanso, como todas esas almas que acompañamos y seguiremos acompañando.

Porque nos encanta lo que hacemos.

Porque en el fondo nos late una certeza más fuerte que nosotras mismas: no podríamos hacer ninguna otra cosa más que ésta.

Licenciada en Psicología. Coach de Pasión, Carrera & Creatividad. Escritora Nómada. Contacto: natalia@inspiramundo.com

Comentarios 2
  • Graciela Fernandez
    Publicado en

    Graciela Fernandez Graciela Fernandez

    Responder Autor

    ¡Me encantó! Y no sólo a las coaches y psicólogas les pasa. Les pasa a todas las cuidadoras: de sus padres viejitos, de sus hijos,
    de sus amigos con problemas, de cuanto desvalido humano o animal anda por ahí. Y algunas no aflojan hasta el que el cuerpo grita y dice basta. Estuve al borde de enfermarme cuando me tocó cuidar a mi mamá en los inicios de su demencia senil. Fueron dos meses durmiendo en su casa con un solo ojo, atenta porque se levantaba para ir al baño y se caía. Asustada, impotente, sin saber qué hacer y sintiéndome culpable cuando no estaba con ella, pendiente de ella. Mi hija se asustó, mis amigos también. Ellos me veían mal, yo me sentía mal pero no sabía qué hacer. Hasta que finalmente con mi hermana decidimos llevarla a un geriátrico. Me llevó meses reponerme de la angustia y todavía estoy procesando la culpa por no haber podido, no haber sabido cómo, hacerme cargo, atenderla, cuidarla. Pero entendí que el cuidado del otro tiene un límite, y hay que organizarse bien y aprender a darse un espacio para no perder la salud en el camino. Gracias por la nota, siempre es bueno recordar que no somos eternos ni indestructibles y que no podemos con todo.


  • Luisa
    Publicado en

    Luisa Luisa

    Responder Autor

    Un post muy realista.Me sentí muy identificada! El papel de salvadora, cuidadora, etc. Quiero que sea al revés… Q me rescaten y me cuiden a mi.Un abrazote.
    Luisa ( Dolce Elixir).


¿Sos Psicóloga o Coach Profesional y te gusta escribir?

Descargá el Ebook "Pack de ejercicios de Escritura para Coaches y Psicólogas"

● Desarrollá tu potencial creativo como herramienta de autocuidado

● Explorá aspectos olvidados y puntos ciegos de tu biografía desde una mirada liviana y compasiva

● Reencontrate con el sentido, propósito y “para qué” de tu profesión


x