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LOS DÍAS RAROS

Natalia SarroNatalia Sarro

A veces te levantás de la cama y gozás de tremenda suerte. “Hoy cayó día – estrella”, te decís contentísimo. Y es que está claro desde el primer sorbo de café: todo indica que tu jornada crecerá saludable y sin esfuerzo. El vuelto del diariero es siempre a tu favor, los semáforos despilfarran solo luz verde y tu bandeja de entrada se torna una orgía de buenas noticias.

Pero a veces es tiempo de otra cosa.
¿Viste esos días que soñaste empezarlos brisita, pero te terminan arrasando como tornado?
Bueno.
Yo quiero hablarte de ESOS días: abicharrados, jodidos y desesperanzados.
Días raros, que lastiman por donde los toques y te tienen desencajado de tu propia alma.
Días en que te volvés testigo inútil e impotente de tus rugbiers mentales. ¿A qué me refiero? A esos pensamientos grandotes, musculosos y violentos que destrozan la pobre quietud en nuestra cabeza.

Y los días raros son como ráfagas de balas filosas, disparándose de adentro hacia afuera.
Y entonces te enamoran 2 ideas a la vez. O 2 personas. O 3 carreras que te entusiasman en simultáneo y en direcciones bien contrarias (porque aún no descubriste que abrazarte herido e inconsistente, y amigarte con tu hipercompleja humanidad era también un camino posible).
A veces incluso te encontrás con un par de ciudades en el mundo que te ruegan con igual número de argumentos válidos que las llames hogar.
Y el peso específico de un pensamiento es tan, pero tan equivalente a su opuesto, que el final está cantadísimo: el ansiado desempate al que aspirás es un lujo al que NO vas acceder.
Al menos NO hoy.
No sin antes haber soltado un par de “rugbiers – debería”, o algún que otro “rugbier – mandato”. O qué se yo cómo llamarlas a esas verdades absolutas y fortachonas que nos sembraron en el corazón hace tantos años, haciéndonos creer que eran propietarias indiscutidas en nuestra mente, y no unas simples okupas.
*
Pero sabé que acá te habla otra flamante acreedora de ejércitos de ideas viejas. Asi que no voy a pedirte que sueltes nada. Ni que resuelvas, ni que cambies de paradigmas. Mucho menos que superes tus dudas.
En el fondo y en la superficie, vos conocés mejor que nadie dónde tenés apostada tu manada personal de miedos.
Yo solo quería decirte que guardes este mensajito hasta ese día.
O lo copies en un papelito y lo tengas por ahí, cerquita de alguna de tus puertas sin cerradura.
Y que confíes en que, como máximo, en 24 horas, la noche oscura y fangosa del alma en la que estás sumergido va a doler un cachito menos. Y otro cachito menos.
Y otro.
Hasta que el revoltijo furioso de tus pensamientos te deposite en la orilla segura y silenciosa de vos mismo.
Y entonces serás la calma.

*
Algunos viejos sabios de mirada curtida afirman que, con el paso de los años, los días se van a ir sintiendo menos raros. Y los rugbiers mentales se van a tornar dóciles y razonables. Y las decisiones se empezarán a tomar solas, como cuando al otoño le llegan -natural y suavecito- los ecos del invierno. Y al invierno no le duele desaparecer cuando el reloj grita a cielo limpio: primavera.
Son la misma cosa, dicen ellos, solo que dividida en ciclos.

Como nosotros. Ciclos.
Y entonces, aseguran los viejos sabios, eso que sospechabas será obvio: tus días nunca fueron completamente raros. Ni tan insuperablemente brillantes.

Te volverás el observador observándose a sí mismo, sufriendo y alegrándose y volviendo a sufrir en un loop interminable.
Serás el espectador compasivo y necesario, reconociendo cada una de tus luchas mentales despiadadas como lo mejor que pudiste hacer en ese instante.
Te dará ternura admitir que te pasaste una vida entera clasificando experiencias en mágicas o lúgubres, a las personas en maravillosas o despreciables y a los lugares en hogares o tierras extrañas.

Y en una de esas, sonreirás con boca ancha, teñido de una claridad de otro planeta -pero en éste- porque ahora sí encajaste en tu propia alma.

Y todo tendrá tanto sentido.
Naty Sarro
Lic. Psicologia – Coach de Carrera – Amante de las palabras
www.inspiramundo.com
Coaching, Escritura, Pasión y Trabajo
Consultas: natalia@inspiramundo.com

Licenciada en Psicología. Coach de Pasión, Carrera & Creatividad. Escritora Nómada. Contacto: natalia@inspiramundo.com

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